martes, 19 de abril de 2011

SAN PASCUALITO REY

Por fin desde hace un par de días está circulando el más nuevo material discográfico de los capitalinos San Pacualito Rey, estrenando alineación, que si bien ya tenían tocando ya algún tiempo, en estudio no se habían puesto a grabar, y por lo tanto la incógnita en cuanto a los talentos de nombres de la talla de Alex Otaola (guitarrista, por enésima mencionándolo por aquí) y Luca Ortega (batería, percusiones) pudieran aportar al sonido de la banda, al menos creo que no sólo para mí, era grande.

Valiente es el nombre y previamente se habían publicado dos cortes para su promoción; Salgamos de Aquí y Carne Abierta. También en no pocos conciertos que ofrecieron desde antes del Vive Latino, ya un par más de canciones, Si te vas y Sin precaución, formaban parte del set que tocaban. Se supone que desde finales de Marzo sería puesto a la venta, sin embargo por razones que desconozco, fue hasta el evento antes mencionado Vive Latino, celebrado hace dos fines de semana que así sin previo aviso, en algún stand dentro del festival, se podía adquirir (con robo de mercancía incluido).

En cuanto a mis impresiones, después de las primeras escuchas, puedo decirles que noté varias novedades, por supuesto el inconfundible sello Otaola se puede notar desde las primeras notas, fusionándose a la perfección al estilo de los Pascuales. Honestamente yo si creí que sería muy drástico el cambio, ya que el estilo del anterior guitarrista Adolfo Castañeda le inyectaba muchísima personalidad a la propuesta de la banda. Otaola en algún entrevista llegó a mencionar que el mismo Adolfo fue quién lo contacto para proponerle que fuera él quién lo supliera en las seis cuerdas al momento de su salida. En cuanto al apartado de la batería, también es notable el trabajo que realiza el señor Luca. En lo personal, recuerdo una tocada hace poco más de dos años o tres que tocaron por acá en Guadalajara ya con Luca tras los tambores, de hecho tenían muy poco de haberlo integrado a la banda, y en aquella ocasión no me agradó mucho, en el sentido de que la diferencia en cuanto a su forma de tocar y la del anterior bataco Juan Evers era grandísima, ya que respecto al primero se nota una personalidad de baterista como tal, más punch, más rockero por así decirlo; en cambio si prestan atención a la batería en los trabajos anteriores de San Pascualito Rey notarán que los arreglos son más de bajo perfil, más de detalles discretos, sutiles, que a mí me gustaron  sobremanera en el cierre de su anterior disco Deshabitado en Una esquina en el mar o No hay nada por ejemplo. Por lo tanto en aquella tocada no vi con bueno ojos aquel cambio, sin embargo con gusto hoy puedo decirles que también en este caso el sonido del grupo ha ganado.

Se nota un Pacual (vocales, guitarra) más suelto en su forma de cantar, más confiado, con sus tradicionales composiciones. Esa atmósfera algo sombría que danza de manera armoniosa con aquellos ritmos guapachosos. Ecos de Javier Solís deslizándose entre guitarras distorsionadas, instrumentaciones que nos remiten alguna noche de cavaret, mientras la estridencia de algún solo de guitarra se desborda en el infinito. 

En general me parece un muy buen disco, francamente no quisiera compararlo con sus anteriores trabajos, prefiero seguirlo escuchando e ir descubriendo todo aquello que encierra. Por el momento mis favoritas instantáneas fueron Pájaros negros, Si te vas y Que pensar en tí; esta última siento que si en un futuro la lanzaran como sencillo, tiene mucho potencial para convertirse en todo un trancazo en la radio, con un ritmo sencillamente muy agradable, guitarra acústica de base, alegrona, estribillo que se te queda grabado, muy buena en verdad. Una que también llama la atención es Todo se cae, con un ritmo más netamente rockero, en la que el señor Pacual se anima con una manera distinta de cantar, y hasta utilizando un efecto en la voz; guitarrera, de hecho aquí los Pacuales bien podrían pasar por otro grupo, podría decirles que es algo así como la equivalente de Flush del Sufro Sufro Sufro.

También creo que la dosis de esos ritmos sabrosones, siguiendo la tendencia de su predecesor, se sigue atenuando, aunque igual sigue habiendo buenas canciones para ponernos a mover el bote, en mi caso torpemente, pero esa es otra historia, haber que les parece, espero sus opiniones.



Si te vas, vete gritando, quiero saber que me quisiste que me vas a extrañar...



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